Hacer un sueño realidad nos conecta con el infinito

September 20, 2018

Que importante ha sido en mi vida tener sueños y motivaciones cada día. Recuerdo cuando comencé deseando un coche, y logre trabajar duro un verano para comprarlo. Como muchas de las cosas materiales, al poco tiempo perdió su magia y ya quería cambiarlo. Soñé con abrir un bar y esa fue mi primera gran idea hecha realidad. No salió bien o todo depende de como se mire, porque acabo de regresar después de vivir los 10 años más felices de mi vida y solo puedo reírme. Seguí haciendo realidad sueños, viaje a Londres a aprender inglés, después viví en Manhattan, buscando el sueño americano que nunca encontré. Decidí a hacer realidad también otro tipo de sueños, quizá más vanales, pero para mi importantes. Como ir a ver a U2 en concierto, a Bruce Springteen o Coldplay en directo. Viajar a Paris, Roma o Alemania. Dejar un trabajo para irme de España. Algunos salieron a la primera y otros no tanto, pues para conocer Argentina he tardado más de 7 años.

 

En todo este tiempo los sueños me han ayudado a conocerme mejor, a trabajar por lograr lo que me gusta y esforzarme al máximo. También hacer realidad sueños pequeños me ha ayudado a pensar y soñar en grande, para hacer realidad cosas más importantes. Hoy hace poco más de tres años que corrí el Maratón de las Flores, sin apenas entrenar pude lograrlo, corriendo sin parar 4 horas y media hasta llegar al final. Cuando se me compara con el nuevo récord mundial, de 2,01 horas en Berlín que Eliud Kipchoge acaba de lograr, me da igual. Porque en el tema de los sueños no vale copiar, no debemos compararnos con los demás, simplemente escuchar o mirar hacia adentro para ver lo que nos apasiona de verdad. Siempre habrá personas con más dinero o talento que uno, pero lo importante es lo que hacemos con lo que tenemos en el mundo.

 

Tampoco se trata ni siquiera de lograrlo, porque hay sueños que no dependen de uno, pero si de esforzarse al máximo y al menos intentarlo. Recuerdo cuando quise conocer a Eduardo Galeano y antes de organizar mi viaje ya lo habían enterrado. Aprendí de esa experiencia y logré conocer a Mujica el año pasado en su tierra. Este año quise lanzar un master sin igual, una critica al sistema educativo y el status quo actual. No logré vender la primera edición, pero estoy satisfecho porque hice todo lo posible para lograrlo. Se trata de medir el progreso en lugar del logro, de saber que lo estamos dando todo. De esta forma, si los resultados no acompañan y los sueños no se cumplen como uno esperaba, al mirar hacia atrás y reconocer nuestro esfuerzo, podemos estar contentos.

 

Algo muy importante es la celebración. Cada vez que hago realidad algo, lo primero es ir a la lista y “chulearlo" o marcarlo. ¿Ya tienes tu lista o mapa de sueños?. Si no sabes lo que quieres, nunca podrás ser libre y feliz con lo que tienes. ¿Quién dijo eso? . Seguro que alguien se me adelanto, que lo he leído en algún sitio y no lo he inventado yo. El caso es la ceremonia, la repetición. Acostumbrar nuestro cerebro a logros y victorias, a través del entrenamiento crear una rutina del éxito.

 

El QUÉ y el CÓMO es lo de menos. No es importante lo que celebres ni como lo hagas, solo depende de ti definir esta parte, para comenzar a enfocarte. Podemos celebrar una buena nota en un examen, visitar la capilla Sixtina, saltar en paracaídas, conocer al Papa o abrir la empresa que siempre querías. Pueden ser cosas pequeñas o experiencias sencillas, lo importante es que salgan de lo más profundo de tu alma y no de querer impresionar a otros o aparentar vivir una vida que no es la tuya o preocuparte por lo que los demás digan.

 

Puede ser algo tan sencillo como una cerveza con un amigo, una cena especial o unas patatas fritas con una botella de vino. En realidad como lo celebres no es importante, pero si hacerlo con disciplina cada vez que pase, porque así programas tu cerebro de manera positiva a cada instante, enviándole mensajes de que si se puede y vas a lograr cosas grandes.

 

Ayer hice realidad mi último sueño, no es que vaya a dejar de soñar, sino que logré hacer realidad uno de la lista, pero quedan muchos más. Fue una sensación genial, algo que no se puede explicar. Me sentí niño de nuevo y disfrute sin igual, me encontré a mi mismo mirando al vació y sonriendo sin poder evitarlo. Sentí que puedo lograr cosas muy grandes, que el universo está ahí para ayudarme. Ayer pude ver de cerca ballenas, pude navegar mar adentro para contemplar esta maravilla de la naturaleza, belleza en estado puro, paz y armonía dejan en su estela. Fue algo sencillo que me conectó con el infinito. Al regresar en el barco a Bahía Solano, me acorde de la tarde que conocí a Mujica, de ese atardecer rosado, de mi sonrisa y emoción por haberlo logrado. Esta vez sentí algo parecido y me fui a dormir tranquilo, no sin antes marcarlo como conseguido, para reforzar mi confianza y entrenar mi cerebro para lograr los que faltan.

 

 

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