La alegría compartida vale por dos

August 7, 2018

Hoy es un día normal, bueno en realidad no muy normal, porque tengo un poco de congestión, gripa como dicen por acá, y este tipo de cosas no me suele pasar. Estoy convencido que trabajar con propósito es el mejor seguro médico, mejor que cualquier hospital o curandero. Bueno, pues iba contando que era un día como otro cualquiera, en realidad tampoco, porque la verdad es que no hay dos días iguales en mi vida, unos días trabajo desde casa, otros doy conferencias y talleres en empresas y Universidades, por no hablar de los que me paso viajando o visitando comunidades.

 

Pero bueno, el caso es que tal día como hoy a primera hora, recibo la llamada de un amigo, una de esas personas con las que uno habla una vez cada 3 o 6 meses, esos genios que nos ayudan a desarrollar nuestro potencial y exigirnos más, que uno quiere y admira por igual. Se trata de Eric, un empresario Catalán, trotamundos y emprendedor sin igual, viajero y ciclista original, generoso, amigo de sus amigos y con corazón para mucha gente más.

 

Me llamó Eric para contarme una noticia extraordinaria, había logrado vender parte de su franquicia a un grupo empresarial mucho más grande. Me dice que se ha comprado un RH, y disculpen mi ignorancia pero no sabía a lo que se refería, para mi sorpresa lo define como “Rascador de Huevos”, y comienza a descojonarse. Imagino que no soy el primero al que le hace esta broma, porque conociéndolo bien no creo que ni con esta ni otra noticia mejor, abandone su pasión. Le encantan los negocios, es bueno en la parte de modelo, estrategia y expansión, además de su gran faceta de negociador. Trabaja duro y se merece este éxito, pero me sorprende como me siento.

 

Resulta que por un momento me sirve de analgésico, se me quita el constipado y me siento como nuevo. Me tiró un buen rato preguntándole y disfrutando, riendo y escuchando, se detiene el tiempo por un momento. Después del gran torbellino de información, de subir la adrenalina y quedarme en shock, analizo mejor la situación. Resulta que estoy feliz, siento una sonrisa de oreja a oreja que no traía conmigo esta mañana, siento más ligero el ambiente y paz en el alma. Sigo indagando y me encuentro a mi mismo gozando, saboreando la victoria de mi amigo como si yo mismo la hubiera logrado. No se como explicarlo, es algo así como si el gol de Yerry Mina nos hubiese clasificado, o como si Koke y Aspas no hubieran fallado. Seguro que me entienden si les hablo de Nairo y la noticia de que hubiese ganado el Tour de largo, o si hablamos de Rafa ganando el Roland Garros otra vez en Francia.

 

Pues resulta que la alegría me inunda el cuerpo, tengo ganas de celebrar y contarle a todo el mundo este hecho, quiero saltar, gritar, jugar, y mil cosas más. Dejo lo que estoy haciendo, sigo pensando y saboreando el momento, chequeando como me siento por dentro, sigo contento. Solo quiero dar gracias a Eric por compartir su alegría y hacerme partícipe de esto, por su humildad y sencillez a la hora de contar, por su talla internacional y lecciones de vida que espero nunca olvidar.

 

Sin más te invito a compartir tus pequeñas victorias con otras personas, a multiplicar la alegría con amigos, familiares y vecinos, de tal manera que hagamos este mundo un poquito más humano, con acciones sencillas pero que generan impacto.

 

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