La Pérgola

Esta semana compramos las maderas, las tejas y nos pusimos a construir una pergola en casa, fue una experiencia extraordinaria. Con la ayuda de mi vecino y dos amigos, logramos montarla en una mañana y hoy acabo de pintarla. Considero que el trabajo físico es necesario en la vida de las personas, ayuda a dimensionar el valor de las cosas, a entender que el esfuerzo diario es necesario.

 

Recuerdo comenzar a trabajar en verano con mi papa a los 16 años, estoy agradecido por esa experiencia temprana, junto a mi hermano, montando aparatos de ozono, aprendiendo de electricidad y entusiasmado con un taladro en la mano. Después logré aprender el oficio de camarero en “Las Olas” no sin costarle una vajilla al restaurante, y gracias a sus dueños que tenían una paciencia muy grande. A partir de entonces, trabajar de camarero y barman me ha permitido hacer realidad muchos sueños. Así fue que monté mi primer negocio, también pude estudiar inglés en Londres (aunque si escuchan mi pronunciación no se lo crean) o vivir el sueño americano en Manhattan. Con ese oficio volví a Madrid a trabajar en el Real Café Bernabéu hasta que llegaron mejores oportunidades y me pasé al otro lado de la barra, a disfrutar esas comodidades.

 

El trabajo físico siempre ha sido importante en mi vida, recuerdo cargando pesados barriles de cerveza en un restaurante de La City, o colocando cajas de refrescos y bebidas en un bar de Santander, o tirando las paredes de ladrillo de mi negocio en Liencres, o sirviendo las mesas de mi Cocina Restaurant (NYC). También recuerdo los veranos en el pueblo, donde nos enseñaban a cosechar, a recoger las pacas y trabajar. Sin duda esa educación me ha resultado fundamental.

 

Volviendo a la pergola, fue importante compartir con mis vecinos, trabajar codo con codo, conocer su trabajo y esfuerzo diario, apreciar su experiencia y capacidad de resolución, así como su ritmo de trabajo sin afán pero muy efectivo. También disfruté el tinto y el almuerzo, toda una experiencia de vida que me permite admirar y valorar a estas personas, que trabajan duro para sacar adelante a sus familias, que cobran jornales bajitos por trabajos bien duritos, que se dejan la vida por los demás, que son capaces de hacer sueños de otras personas realidad.

 

Considero que es importante incluir el trabajo físico en mi vida, no hace falta que sea todos los días, pero si debo buscar las oportunidades para ponerme las botas y abrirme las manos trabajando, ya sea en la huerta, montando casas prefabricadas, construyendo la escuela de Ghana o armando una pérgola colombiana: “Cualquier cosa vale para saber lo que valen las cosas”.

 

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