Aprendizajes del año

Se acaba uno año más pero no un año cualquiera, sino un año que puso en jaque a la humanidad entera. A pesar de todas las vidas que se fueron, de todas las familias condenadas a la pobreza, del sufrimiento de muchas personas sobre todo en guetos, comunas y fabelas, quiero destacar algunas ideas que me vienen a la cabeza, invitándote a rescatar algunos aprendizajes en tu día a día.

Seguro que si de algo ha servido este momento histórico, es para extrañar el contacto con algunos familiares y amigos, espero que al volver a disfrutar de la vida social, podamos agradecerles por estar ahí y cuidarlos más. En mi caso, ha sido difícil tener a mi familia al otro lado del charco, aunque pude viajar en Octubre y disfrutar mucho su compañía, así como la de amigos que hacía tiempo que no veía. También con mi hermano Africano Wisdom, ya que este año no pude viajar a Ghana, es algo que no olvido a pesar de la distancia.

Para los que vivieron el encierro en un apartamento, probablemente les falto el aire, la brisa o el viento. Creo que muchas personas se han cuestionado si podrían vivir en el campo, o al menos un poco a las afueras de una ciudad, en el extrarradio. En mi caso, sirvió para confirmar nuestra convicción de vivir en una zona rural, sin duda hizo la diferencia, poder disfrutar de una comida en la mesa de afuera, encender una fogata, entretenernos con los columpios y el perro, hacer la siesta en la hamaca o acampar en el jardín una noche de luna llena.

Si algo hemos aprendido de esta situación, es que se puede vivir de forma más sencilla y austera, podemos vivir con menos si la urgencia apremia. Creo que el hecho de no tener que ir a la moda para trabajar o estar en casa, de no poder mover el coche independientemente de la marca que sea, de hacer menos uso de peluquerías y restaurantes, de bajar las deudas de las tarjetas de crédito, en definitiva, de consumir menos por no poder salir afuera, es algo que debe invitarnos a reflexionar para simplificar nuestras vidas.


Por último quería destacar la solidaridad. Muchos hemos sentido el llamado a arrimar el hombro y ayudar a nuestros hermanos. Quién más o quién menos, ha entregado algún mercado o comida, ha hecho favores, ha prestado dinero, ha llevado a un enfermero, ha hecho voluntariado… Las empresas que se han quitado la mascara de la RSC y han vivido la magia del propósito y el servicio, han registrado aumento de ventas, han mejorado la reputación, han aumentado la motivación de empleados y han logrado atraer o retener talento estos meses del año. Todos hemos visto las orejas al lobo, desde la soledad en que muchas personas morían, hasta los despidos y los ERTES masivos, sin embargo, te invito a que rescates las cosas positivas, aquello por lo que dar gracias y que en este periodo gris ha sumado en tu vida.



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