El liderazgo moral

Estos días de Navidad los estamos disfrutando en familia, pero hay una tradición que ya no representa nuestra forma de ver la vida. Después de muchos años viajando, durmiendo en sofás y habitaciones de amigos y conocidos, pero también de vecinos y desconocidos, he sentido toda la hospitalidad del mundo, he recibido numerosos actos de bondad y de generosidad, de gente que tenía mucho y sobre todo de gente que tenía poco o nada, y la vida me ha enseñado a hacer lo mismo en nuestra casa.


En Colombia llegamos a construir una cabaña, donde recibimos a amigos y familiares, pero también a viajeros que hacían un alto en el camino, que nos visitaban en casa y para los que deseábamos tener una atención especial, devolver una pequeña parte de lo recibido con cada visita. La verdad es que lo disfrutamos tanto, que subimos la cabaña a airbnb para recibir grupos y familias en casa, para conocer otras personas y poder atenderlas de la mejor manera. Ha sido una gran experiencia, Lucía a compartido con otros niños y espero que haya interiorizado el mensaje de que nuestra casa es de puertas abiertas.

Estos días han venido unos primos de unos primos de Colombia, vamos que no los habíamos visto nunca, pero resulta que estaban de viaje por España y no tenían con quién pasar la nochebuena. La verdad es que hemos compartido momentos agradables, hemos aprendido juntos, hemos conocido otra forma de entender la vida y sobre todo hemos construido otra amistad, generamos capital social.

Para el 24 o el 31 de diciembre teníamos la costumbre de cenar con mi madre y mi hermano en casa, porque aquí en España, los matrimonios cenan un día con la suegra y otro con la madre. Pues este primer año que regresamos a Cantabria, nos damos cuenta que no podemos seguir con esa tradición tan cerrada, porque nuestra casa recibe gente de forma inesperada. Ayer me llamó un gran amigo y pasará en casa este fin de año, para nosotros es un regalo, pero podía haber sido una hermana de Lulu, mi hermano africano Wisdom o cualquier llanero solitario. En realidad da igual el quién, lo importante es el cómo; el cómo atenderlos, cómo recibirlos en casa y dejarles nuestra habitación con baño para que se sientan como en un hotel, como preparar un desayuno rico y llevarlos de paseo por los alrededores, cómo hacerles sentir como en su casa, porque en realidad lo es.

Así que sin quererlo he generado un conflicto también, porque ya no somos tres en la mesa sino que podemos ser muchos más en estas fiestas, y entiendo que a todo el mundo no le guste la idea. Pero en el fondo, creo que estoy siendo fiel, creo que estoy tomando una decisión incómoda pero correcta, una decisión a largo plazo y no quedándome en el conformismo o la salida fácil, creo que estamos apostando por los valores que el mundo necesita, en unas fechas especiales para practicar la NAVIDAD con mayúsculas.


Y tú … ¿Has navegado zonas grises estas navidades?



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