La boda

Hace unos cuantos años que no me invitan a una boda, con tantos viajes, el COVID19 y amigos nuevos cada dos por tres, hacía tiempo que no comía “caliente”. La historia es que me acaba de invitar un buen amigo a una ceremonia en Cantabria, así que vamos a disfrutarla.


El caso es que pregunto a algunas personas si ha cambiado el acuerdo social, el convenio aceptado de dar dinero a cambio de algo, esa tradición de regalar sobres, de convertir una celebración como esta en un commodity, de convertir relaciones en transacciones. Pues lamentablemente sigue todo igual, reservamos restaurantes para invitar a amigos y familiares, invertimos grandes sumas de dinero en estos momentos especiales, pero la mayoría de los regalos han pasado a ser donaciones contantes y sonantes.

Uno de los principales retos de mi vuelta a España es no acomodarme, tratar de seguir fiel a mis principios y valores, ser auténtico y no preocuparme por lo que los demás piensen al respecto. Así que para este caso hemos hecho algo más coherente, nos hemos preocupado de escoger un regalo. Los novios disfrutarán de una noche de hotel, con cena y desayuno, además de un circuito de agua en el Balneario de Puente Viesgo, cerca de casa. La idea es que después de esa experiencia, que seguro recordarán más que un sobre, puedan visitar nuestra casa y compartamos una tarde juntos, en familia, construyendo otra historia más para el recuerdo de esta amistad.


Adicionalmente, hemos decidido también replicar una actividad que nos encantó de nuestra boda. Resulta que una hermana de Lulu nos regalo un calendario con fotos de algunos invitados, que se habían comprometido a realizar una actividad con nosotros cada uno, durante cada mes del primer año de casados. La verdad es que no todos cumplieron, pero todavía guardamos el calendario y sobre todo un bonito recuerdo. Pues nada, que no hay que inventar la rueda y vamos a copiar la idea. Ya tenemos el calendario y en este caso utilizaremos una cámara de esas que sacan fotos instantáneas, para retratar momentos de la boda y entregarles ese día el regalo, con fotos de amigos de los novios y planes para realizar con ellos durante los 12 meses siguientes al evento.


Creo que será un acierto, porque seguro lo comentaremos con el tiempo y sin duda quedará para el recuerdo. Creo que es importante cuidar el regalo para un amigo, tratar de agradarlo, de ser creativos para sorprenderlo, pero sobre todo y lo más importante, dedicarle el tiempo.


Y tu … ¿Regalas dinero o dedicas tiempo a diseñar o escoger un regalo perfecto?



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