La providencia

Una vez más ocurre un pequeño milagro, algo único y sincronizado, cuando más estaba haciendo falta pasa algo poco ordinario, que no puedo explicar, se alinean los planetas y conspira el sistema solar, no depende de mi, es superior a mi entendimiento y mi esfuerzo, fluye y deja fluir.

Este año viene siendo difícil en Hola Ghana porque la movilidad internacional no se recupera y no recibimos casi voluntarios hasta ahora, son meses de verano con tan solo 3 personas, prácticamente cero ingresos de nuestra actividad motor como empresa social, pero ésta no se para, sigue la inercia y pasan cosas extraordinarias. El 1 de agosto teníamos que pagar la casa hostel que tenemos alquilada en Ghana, donde vive Wisdom, nuestro director local con su familia, donde alojamos a los voluntarios, donde duermen a veces algunas niñas que van a la escuela y también apoyamos. Se trataba de hacer el pago del alquiler para los próximos dos años. Se estaba haciendo cuesta arriba, algo complicado al no tener ingresos de voluntarios, al no contar con una base de socios para diversificar la financiación, se pasaban los días y no lo lográbamos.

Hicimos un gran esfuerzo para pagar la mitad, pero pasó el día quince de agosto y nos dieron el ultimátum. Teníamos hasta final de mes para lograrlo, o perderíamos la casa por la que tanto hemos luchado, nuestro hogar, nuestro hostel Ma Waningye dejaría de funcionar. Entonces se nos ocurrió lanzar una campaña de socios, #los50deholaghana, buscando 50 personas interesadas en apoyar con una donación de 20 euros al mes para financiar proyectos de cooperación en Ghana. Nuestro compromiso es la transparencia, enviamos el 100% de las donaciones de particulares a terreno, a veces utilizamos voluntarios para ello. Pero la verdad es que no ha ido bien, llegamos a penas al diez por ciento de lo esperado, unas 5 personas se han comprometido con apoyarnos. Los días pasan y está próxima la fecha, empieza la cuenta atrás y el ritmo del corazón y de las preocupaciones se acelera.


Sin embargo, cuando menos los esperamos, llegó un correo de una persona que conocí hace unos años, que no se olvida de nuestro proyecto y quería apoyarnos. Recordé que en uno de mis viajes a Madrid, me invitaron a participar como panelista en Foro de Foros, y después nos quedamos a tomar una caña con algunas personas asistentes y de la organización, entre ellas esta chica, que por cierto ya en su día me ayudó a entregarle mi libro a Valentín Fuster, una persona que admiro. Annalaura me escribió para utilizar su boda como estrategia de recaudación, para donar el dinero que iban a gastar en los recordatorios, para visibilizar nuestra ONG el día del enlace y ayudarnos a conseguir más fondos y quizá algún que otro donante. Básicamente llego en el momento que necesitábamos sin ella adivinarlo, entro una donación en el día de ayer para salvarnos.

Con esa donación podemos hacer el segundo pago urgente, para salvar el hostel Ma Waningye (cuyos ingresos son claves para financiar la escuela), mientras esperamos que llegue un voluntario más este año para recuperarlo e invertir esa donación en reactiva la construcción como la hemos asegurado. La providencia de nuevo me sorprende, es imposible no asombrarse cuando ocurren cosas más grandes que uno, cuando esta sincronicidad permite nuestra continuidad, cuando el universo conspira a nuestro favor y nos regala el seguir trabajando. Estoy muy agradecido, en primer lugar a esta amiga y su esposo que confiaron en nosotros, al dueño de la casa que nos permitió retrasarnos un par de semanas con el pago, a Wisdom que no perdió en ningún momento la fe y a la vida porque es un milagro también.



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