Tierra de Osos

Llueve en Somiedo estos días, pero no importa, porque el corazón está alegre y soleado, nuestro nuevo hogar en Caunedo ya está listo para recibir la visita de amigos y familiares. Ya llevamos unos días en el pueblo, nos hemos empadronado, ya estamos organizados. Hay un coworking para trabajar algunos días en la semana, encontramos colegio para Lucía e internet 4G para trabajar desde la cocina.


El paisaje es verde, las carreteras de postal, con su puerto de montaña, el río, los lagos y las vacas. El clima es frío como nos gusta, hay nieve en las montañas cercanas, estamos a más de 1.000 metros de altura y hemos encendido la chimenea para caldear la casa. Para mi esta experiencia es como un campamento de verano, como cuando viví unos meses en una casita junto a un lago, mientras trabajaba en Alemania para Amazon; es un pueblo de cuento de hadas, con su puñado de casas, el bebedero de las vacas, los picos rocosos y los caminos de cabras.

Siento que estos cambios en mi vida son necesarios, que no me gusta mucho acomodarme, que me siento libre y feliz cuando cambio de aires. Además, sirve para limpiar el armario, tirar cosas que acumulas con los años, vivir ligeros de equipaje y comprometidos con aprender en cada viaje. Definitivamente me gusta incomodarme, vivir austero y de alquiler, recibir amigos y viajeros también. Hemos encontrado un lugar con la calidad de vida del campo y el ecosistema de emprendimiento de la ciudad, esta Tierra de Osos es nuestro nuevo hogar. Es un apartamento en la plata de arriba de una casa de pueblo. Es pequeño pero acogedor, frío pero con chimenea y calefacción, agaterado pero con buena luz, fácil de limpiar y con poca decoración, a veces me pego en la cabeza cuando voy al baño o en la cocina de vez en cuando, pero estamos muy agradecidos con la calidad humana de nuestros nuevos vecinos.


Y tu, ¿Eres feliz en tu casa? ¿Te resulta fácil sentir un hogar donde quiera que vayas?



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